Martes, 10 de junio de 2008


El 4 de abril de 2005 un avión de pasajeros, el Oceanic 815, se estrelló en una misteriosa isla situada en la pantalla de mi televisión y todavía no he conseguido echarlos de mi cuarto de estar... Sus pasajeros eran los protagonistas de la televisivia Perdidos (Lost) y su piloto uno de esos geneicillos televisivos, que de vez en cuando, pululan por la televisión norteamerican, J.J. Abrams (creador de Alias, Felicity o Six Degrees).

Para mí Lost se ha convertido en una serie mítica. Durante cuatro temporadas (que no son pocas) ha aunando, a pesar de alguna irregularidad calidad estética (su piloto fue el más caro de la historia televisión y al verlo se comprende) y originalidad temática, ha mezclado géneros sin pudor y ha mezclado comercialidad y singularidad como pocas series en la historia (a veces me recuerda, a Twin Peaks). Tampoco hay que desmerecer a un señor reparto de guapos y guapas oficiales (que si no lo eran antes, se consagraron con la serie) y cumplidor en sus interpretaciones.

Y sin duda, lo más destacable para mí, es la capacidad para crear suspense capítulo a capítulo, que hace que al terminar cada capítulo (siempre de una forma muy contundente) estés deseando que llegue el siguiente). J.J. Abrams (mucho mejor en la pequeña pantalla que en sus trabajos en cine que son en mi opinión bastante flojos) ha conseguido crear un microcosmos en la misteriosa isla que cada temporada crece y que por cada incógnita revelada aparecen tres más.

Se puede decir que Lost tiene una trama incomprensible, que es tramposa, que crea intriga al ocultar información o que manipula constantemente al espectador... Pero nadie puede negar que se ha convertido en un fenómeno televisivo único y que algo tiene que ha hechizado a millones de espectadores por todo el mundo que, como yo, no pueden echar a estos naufragos modernos de su televisor.


Tags: Perdidos, Lost, J.J. Abrams, serie, isla, los otros

Publicado por Detective_en_paro @ 18:06  | Televisi?n
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