Todos sufrieron la Guerra Civil
El otro día tuve el placer (quizá no es la palabra adecuada, experiencia estaría más cerca de lo que supuso para mí este reportaje) de hacer un reportaje para el periódico en el que trabajo que me permitió hablar con varias personas cuyas familias habían sido víctimas de la represión de ambos bandos durante la Guerra Civil española.
Os recomiendo que leáis el artículo, no porque sea mío que es lo de menos, si no porque merece la pena conocer las historias de estas cuatro personas. Y de las otras dos que se quedaron en el tintero, que son muestra de los millones de personas que vivieron y sufrieron aquella atrocidad.
Fue una experiencia vital, una clase de historia de verdad... Y una clase de aplomo de estas personas normales que han sufrido situaciones que nosotros, nacidos en generaciones muy posteriores, no podemos imaginar, cuyas existencias nos parecen casi de novela.
Aunque no aparece en la noticia también les pregunté sobre su opinión sobre la investigación del juez Garzón sobre los desaparecidos de la Guerra Civil. Como no podía ser de otra manera tenían distintos modos de ver las cosas, pero desde luego, siendo víctimas directas tenían pensamientos mucho más razonables y sosegados que muchísima gente y políticos que están hablando del asunto de un modo muy agresivo.
Ese reportaje demuestra lo obvio: como en todas las guerra no hubo ni buenos ni malos (aunque en este caso sí que había un bando legítimo y otro ilegítimo) y todos sacaron lo peor de sí, su lado más salvaje y bárbaro. Cuando los nacionales ganaron continuaron la escabechina.
A mi me empieza a escamar como desde algunos sectores de la izquierda y la derecha se nos sigue instigando a mantener los odios del pasado, la patraña de la dos Españas en pleno siglo XXI. Hay que empezar a estudiar la historia de forma tranquila y desde la distancia. La España de entonces no es la de ahora, no nos vendan motos. Basta de hacer política con el olor de la pólvora de hace setenta años. Con la sangre seca. Con las heridas abiertas que no se dejan cerrar.
Tampoco creo que sea muy lógico que un juez sea el indicado para estas labores ¿No tendrá un juez de la Audiencia Nacional algo más urgente a lo que dedicar su tiempo como el terrorismo o la corrupción? Eso no quita para que desde el Gobierno y las instituciones públicas se ayude y apoye a las personas que todavía están buscando los restos de sus familiares para enterrarlas como se merecen.
Creo que nuestra democracia tiene que demostrar su madurez. Dicen muchos que ahora hay que rememorar sólo a las víctimas del franquismo porque la dictadura ya se encargó de ensalzar a los otros. Es cierto (aunque no siempre, si no lean el caso de Antonia González-Barros cuyo padre fue fusilado por las milicias republicanas y nunca cobró un duro hasta que llegó Suárez al Gobierno), pero ¿esa es razón para ponerse moralmente al nivel del franquismo? La democracia tiene que estar por encima: debe recordar y honrar a las víctimas de ambos bandos como lo que fueron: víctimas de la barbarie. Deberá reparar la injusticia que sufrieron los del bando republicano pero sin menospreciar a los otros.
Y no me parece lógico la idea latente de la ley de la memoria histórica. Borrar todos los restos del franquismo... ¿Vamos a borrar todos los restos del pasado que no nos gustan? ¿Hay que demoler la Plaza Mayor de Madrid porque allí se hicieron Autos de Fe y ejecuciones de la Inquisición? ¿Habrá que derruir las pirámides de Egipto como prueba de una tiranía que imponía a su pueblo la esclavitud para poder construirse una tumba?
Ahora que las asignaturas de humanidades (entre ellas la historia) tienen cada vez menos peso en la Educación quizá deberíamos promover, más que el olvido, el estudio distanciado y constructivo de nuestra historia y dejar las pruebas de esos periodos negros para que los recordemos y sirvan para que no se vuelvan a repetir.
En vez de eso parece que se infecta a las nuevas generaciones, que podrían hacer una sociedad mejor sin los rencores de antaño, el germen de los odios del pasado. ¿Acaso no hay suficientes problemas y odios en el tiempo presente?
¿Caeremos otra vez en los mismo errores?
Os recomiendo que leáis el artículo, no porque sea mío que es lo de menos, si no porque merece la pena conocer las historias de estas cuatro personas. Y de las otras dos que se quedaron en el tintero, que son muestra de los millones de personas que vivieron y sufrieron aquella atrocidad.
Fue una experiencia vital, una clase de historia de verdad... Y una clase de aplomo de estas personas normales que han sufrido situaciones que nosotros, nacidos en generaciones muy posteriores, no podemos imaginar, cuyas existencias nos parecen casi de novela.
Aunque no aparece en la noticia también les pregunté sobre su opinión sobre la investigación del juez Garzón sobre los desaparecidos de la Guerra Civil. Como no podía ser de otra manera tenían distintos modos de ver las cosas, pero desde luego, siendo víctimas directas tenían pensamientos mucho más razonables y sosegados que muchísima gente y políticos que están hablando del asunto de un modo muy agresivo.
Ese reportaje demuestra lo obvio: como en todas las guerra no hubo ni buenos ni malos (aunque en este caso sí que había un bando legítimo y otro ilegítimo) y todos sacaron lo peor de sí, su lado más salvaje y bárbaro. Cuando los nacionales ganaron continuaron la escabechina.
A mi me empieza a escamar como desde algunos sectores de la izquierda y la derecha se nos sigue instigando a mantener los odios del pasado, la patraña de la dos Españas en pleno siglo XXI. Hay que empezar a estudiar la historia de forma tranquila y desde la distancia. La España de entonces no es la de ahora, no nos vendan motos. Basta de hacer política con el olor de la pólvora de hace setenta años. Con la sangre seca. Con las heridas abiertas que no se dejan cerrar.
Tampoco creo que sea muy lógico que un juez sea el indicado para estas labores ¿No tendrá un juez de la Audiencia Nacional algo más urgente a lo que dedicar su tiempo como el terrorismo o la corrupción? Eso no quita para que desde el Gobierno y las instituciones públicas se ayude y apoye a las personas que todavía están buscando los restos de sus familiares para enterrarlas como se merecen.
Creo que nuestra democracia tiene que demostrar su madurez. Dicen muchos que ahora hay que rememorar sólo a las víctimas del franquismo porque la dictadura ya se encargó de ensalzar a los otros. Es cierto (aunque no siempre, si no lean el caso de Antonia González-Barros cuyo padre fue fusilado por las milicias republicanas y nunca cobró un duro hasta que llegó Suárez al Gobierno), pero ¿esa es razón para ponerse moralmente al nivel del franquismo? La democracia tiene que estar por encima: debe recordar y honrar a las víctimas de ambos bandos como lo que fueron: víctimas de la barbarie. Deberá reparar la injusticia que sufrieron los del bando republicano pero sin menospreciar a los otros.
Y no me parece lógico la idea latente de la ley de la memoria histórica. Borrar todos los restos del franquismo... ¿Vamos a borrar todos los restos del pasado que no nos gustan? ¿Hay que demoler la Plaza Mayor de Madrid porque allí se hicieron Autos de Fe y ejecuciones de la Inquisición? ¿Habrá que derruir las pirámides de Egipto como prueba de una tiranía que imponía a su pueblo la esclavitud para poder construirse una tumba?
Ahora que las asignaturas de humanidades (entre ellas la historia) tienen cada vez menos peso en la Educación quizá deberíamos promover, más que el olvido, el estudio distanciado y constructivo de nuestra historia y dejar las pruebas de esos periodos negros para que los recordemos y sirvan para que no se vuelvan a repetir.
En vez de eso parece que se infecta a las nuevas generaciones, que podrían hacer una sociedad mejor sin los rencores de antaño, el germen de los odios del pasado. ¿Acaso no hay suficientes problemas y odios en el tiempo presente?
¿Caeremos otra vez en los mismo errores?
Tags: guerra civil, supervivientes, historia, memoria historica

