Jueves, 08 de enero de 2009
¿Estoy de resaca post-Navideña? ¿Por qué he dicho que Australia, de la que casi todo el mundo echa pestes (y con razón muchas de ellas), se deja ver? ¿Qué incluso me gustó verla? Pues porque es verdad.

Australia es una película de amores épicos en tiempos de guerra de esas que hemos visto tantas veces que ni nos acordamos y además, ni la estructura ni el trama intenta ser original. Pero algo tendrán estas historias que suelen gustar. O al menos a mí.

La película tiene fallos gordos (algunos sangrantes de raccord: esas camisas de Jackman), dos guapos oficiales que demuestran que tienen mucha pose pero de menos de actuación, un director de estos post modernillos (¿alguno recuerda cuando el otro día hablaba de El intercambio y diferenciaba entre directores como Clint Eastwood y directores con ganas de hacerse notar tras las cámaras? Pues este Baz Luhrmann, responsable de Moulin Rougue, es uno de los segundos y no de los más brillantes) que le gusta en exceso jugar con las cámaras, los colores, las texturas (total luego para hacer un bombardeo clavado al de la pésima y artificiosa Pearl Harbour de Michael Bay, anda que no había mejores modelos en los que fijarse), una voz en off del niño protagonista prescindible y tontísima y una historia poco original... Pero aún así. A mi me entretuvo.

La historia es la siguiente: una repelente inglesa llega a Australia (tierra indómita donde las haya, claro) y hereda un rancho que un maloso quiere comprar en plena Segunda Guerra Mundial. Ayudado por un rudo vaquero y un niño mestizo (y aquí ya aprovechan para meter un problema histórico que ya narrara la película Generación Perdida) pondrá en marcha el rancho, una familia y el amor, claro.

La película tiene dos partes claras, una donde los protagonistas llevan un rebaño de vacas a través del desierto (donde hay homenajes sin parar a la excelente Río Rojo de Howard Hawks aunque me temo que sí Hawks levantara la cabeza y viera tanto artificio no sé yo que pensaría) y después otra (muchísimo peor) ambientada durante el ataque japonés a Australia.

¡Menos mal que empecé diciendo que me gustó! Pero aún así, la peli contiene unos paisajes maravillosos (¿cuánta pasta habrá puesto el organismo de turismo australiano?) y a pesar de todo lo dicho y de que es injustificablemente larga es una de esas historias de amor bienintencionada y épica, hecha a piñón fijo con elementos que a todo el mundo gusta por probados y por universales. Y funciona. Eso sí que a mi nadie me vuelva a decir que Nicole Kidman es buena actriz.

No es un peliculón, ni siquiera una buena película pero a se deja ver y no aburre.

Tags: australia, kidman, jackman, cine

Publicado por Detective_en_paro @ 21:21  | Cine
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